No todos los gatos son pardos...
Me encantan los gatos. Son unos animales crueles y arrogantes, sí, pero me encantan. Y desde luego yo no soy el único; miles y miles de personas caen bajo el glamour de estos animalejos peludos (al menos la mayor parte. Están esos horribles gatos esfinge que parecen ratas mojadas). Y es que aunque nos cosan la cara y los brazos a arañazos, su caja huela a ojete, nos susurren cosas antisemitas mientras dormimos, hagan el amor con nuestros muebles y sus preciosos ojos brillen con una terrible furia asesina, es innegable que son los seres más elegantes de todo el catálogo de animales domésticos.
Y precisamente porque tienen esa dignidad animal tan distinguida, me parto la caja cuando hacen el ridículo. Es como cuando veo a alguna estrella tropezando y dando con sus preciosos morros operados contra el suelo. No puedo evitar pensar "Jódete, Julia Roberts, que yo me siento así de ridículo todo el tiempo".
Así que voy a colgar un vidEo que vi hace tiempo y con el que me estuve rilando de risa un buen rato. Por supuesto, va de gatos, y aparte de la gracia que pueda tener, revela un interesantísimo aspecto de la naturaleza felina que me dejó con el culo torcio.
Que lo disfrutéis. ;-)
Y precisamente porque tienen esa dignidad animal tan distinguida, me parto la caja cuando hacen el ridículo. Es como cuando veo a alguna estrella tropezando y dando con sus preciosos morros operados contra el suelo. No puedo evitar pensar "Jódete, Julia Roberts, que yo me siento así de ridículo todo el tiempo".
Así que voy a colgar un vidEo que vi hace tiempo y con el que me estuve rilando de risa un buen rato. Por supuesto, va de gatos, y aparte de la gracia que pueda tener, revela un interesantísimo aspecto de la naturaleza felina que me dejó con el culo torcio.
Que lo disfrutéis. ;-)



5 Comments:
Yo, como científico experimental que soy, hubiese puesto cuatro cintas simultáneamente: una en el estómago, otra en el lomo y otras dos en los laterales del gato.... ¿qué creéis que habría pasado??
a) El gato se habría volatilizado al instante.
b) El gato habría sacado una pistola y habría disparado contra el experimentador (por cabrón).
c) El gato se habría echado a dormir (sólo para fastidiar al experimentador, claro).
Se aceptan sujerencias.
P.D.: No lo intentéis en casa niños!!!!
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Pues nada, que estaba yo pensando en hacer un Humor Amarillo para gatos (por eso de el puteamiento que supone esta prueba de la cinta) y me encuentro esa curiosa lista de datos (datos, datos, daaaatos):
Relación de daños causados en la primera temporada del programa:
LESION --> NÚMERO DE HERIDOS
Costillas rotas --> 41
Mandibulas rotas --> 19
Barbillas magulladas --> 312
Espinillas magulladas --> 282
K.O. --> 9
Conmociones --> 35
Bloqueos respiratorios --> 276
Craneo fracturado --> 2
Ojos morados --> 112
Desgarros musculares --> 62
Se me han quitado las ganas de mandar a los pobres gaticus a un programa de estas características.
Pues, respondiendo a tu primer comentario, creo que el gato implosionaria creando un agujero negro, al producirse un gigantesco aumento de su densidad al ser espachurrado por todas esas fuerzas simultáneamente.
En cuanto a lo de Humor Amarillo...¡Ahora mola mucho más que antes!. Eso me confirma que la bomba nuclear de Hiroshima causó un trauma en la sociedad japonesa que los ha vuelto todos locos...:-P
Yo probaría a ponerle al gato sendos trocitos de cinta en las palmas de sus patitas. Creo que con eso se podría crear una nueva especie de gatos voladores, los cuales sembrarían el terror y destruirían la Humanidad.
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